¡Queridas amigas!
Hoy quiero hablaros de un tema delicado pero muy importante.
Cicatrices tras mamoplastia y otras operaciones en el pecho.
Muchísimas mujeres se someten a intervenciones quirúrgicas, ya sea por motivos médicos o por incomodidad psicológica relacionada con la falta de volumen, cambios en la forma, etc.
Y así, tras conseguir el pecho deseado o recuperar la salud, surge otro problema de tipo psicológico: ahora son visibles las cicatrices, las secuelas de la operación.
Por diversas razones, las cicatrices pueden formarse de manera normotrófica (cuando el tejido cicatricial se aplana gradualmente y acaba igualándose con la piel circundante) o patológica, hipo- o hipertrófica (cuando el tejido de la cicatriz queda por debajo o por encima de la piel, respectivamente).
Hoy en día existen muchos métodos para tratar las cicatrices patológicas, desde peelings químicos y terapias tópicas hasta tecnologías láser. Normalmente, estos procedimientos dermato-cosméticos se centran en mejorar la estructura de la cicatriz. El objetivo es suavizar y alisar, ya que el tejido cicatricial es más denso y menos elástico que la piel sana.
Sin embargo, incluso tras estos tratamientos o en el caso de cicatrices normotróficas, a menudo queda una zona despigmentada (una franja clara). Y esta cuestión solo puede resolverse actualmente con técnicas de maquillaje permanente.
Mediante técnicas de camuflaje es posible disimular la cicatriz adaptando su color al de la areola o al tono de la piel.
Así, las secuelas de la cirugía pueden disimularse tanto que a veces ni yo misma recuerdo cómo era “antes”.
Queridas, antes de la intervención es necesaria una consulta presencial, que ofrezco de forma GRATUITA.
Si tienes este tipo de preocupación, pide tu cita presencial y estaré encantada de responder a todas tus preguntas.
Reserva llamando al teléfono de la clínica
+7 921 903 45 43.
¡Hasta pronto, queridas!
Con cariño, vuestra Julia Sundulova.