¡Hola, amigos!
Hoy he vuelto a escuchar una pregunta que se repite mucho: “¿Es normal que después de un maquillaje permanente no quede nada?” Por ejemplo, una amiga se lo hizo, y tras la caída de las costras no le quedó ningún resultado. Su especialista le dijo que no tenía sentido repetirlo, que su piel “no acepta” el PMU.
Vamos a analizar por qué ocurre esto y cuál es la realidad…
Las razones por las que el maquillaje permanente puede no fijarse son:
– El especialista trabajó demasiado superficialmente, por lo que el pigmento se desprendió junto con las células muertas del epidermis.
– El especialista trabajó demasiado profundo, lo que provocó que el pigmento “se expulsara” junto con las costras y se formara una cicatriz clara (rojiza).
– El pigmento elegido no era el adecuado (demasiado claro o inadecuado para el tipo de piel).
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Recuerda que el procedimiento se realiza en dos etapas: la principal (primaria) y, aproximadamente un mes después, la corrección (secundaria).
En la primera sesión, un especialista experimentado suele trabajar de forma más superficial y cuidadosa, ya que aún no conoce la piel y prefiere evitar un resultado “demasiado intenso”. Es mejor añadir color después que tener que eliminarlo. En la sesión de corrección, según el resultado obtenido, se decide cómo perfeccionar el resultado. Así que, si tras la primera sesión no queda nada, es necesario cambiar el pigmento o la técnica.
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Por las características de la piel (inmunidad, metabolismo, grasa/porosidad, tratamientos láser previos, presencia de cicatrices en la zona), a veces se requieren varias sesiones de corrección. Pero, en general, no he visto a nadie en quien no se fije absolutamente nada; eso es prácticamente imposible.
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Queridas chicas, os recomiendo elegir a vuestros especialistas con mucho cuidado.
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¡Os deseo procedimientos y resultados de calidad!