¡Hola!
Hoy respondo a una de las preguntas más frecuentes.
¿Cuál es la diferencia entre tatuaje y maquillaje permanente?

Amigos, tatuaje, maquillaje permanente, micropigmentación, corrección de color de la piel: ¡todo es lo mismo! ☝

Julia Sundulova

Cuando este servicio empezó a ganar popularidad, hace unos 20 años (o incluso más), quienes lo realizaban eran principalmente tatuadores. De ahí el nombre “tatuaje”. En aquel entonces, todo lo que se hacía en el rostro solía parecerse mucho a un tatuaje. Los especialistas aprendían a base de prueba y error, ya que no había otra forma de formarse…

Con el tiempo, estos profesionales fueron adaptando las técnicas del tatuaje específicamente para el rostro, ya que la piel facial es muy diferente a la del cuerpo.

Pasaron los años y el tatuaje comenzó a parecerse más a un maquillaje, solo que de larga duración. Así nació el término “maquillaje permanente”.

Pero el progreso no se detiene y los especialistas siguen aprendiendo e investigando. Hace algunos años, este servicio se consideró parte del ámbito médico. Gracias al maquillaje permanente (nombre que personalmente prefiero), ahora es posible abordar tareas más complejas, cercanas a lo médico, como la corrección y reconstrucción del complejo areola-pezón, camuflaje de cicatrices (hablamos de cicatrices normotróficas), tricopigmentación, corrección de color en vitíligo, entre otros. Por eso, también se le llama micropigmentación.

¡Pero amigos, la esencia sigue siendo la misma! Implantar pigmento en las capas superficiales de la piel. Lo ideal es entre la epidermis y la dermis, mientras que en el tatuaje tradicional el pigmento se introduce en capas más profundas de la dermis.

No os confundáis ni confundáis a otros, por favor.

¡Os deseo un maquillaje permanente precioso!